Quienes somos

Somos Sofi y Vitali. Una pareja que se conoció estudiando a mediados de 2016, y por cosas de la vida, nos enamoramos un tiempito después. Ya siendo novios, y entre metas y sueños, terminamos estudiando en Estados Unidos. Desde entonces seguimos esforzándonos para cumplir nuestras otras metas, una de ellas: el poder compartir nuestra historia y alentar a otros a realizar los suyos.

Sofi

Yo me llamo Sofía. Nací en México, de padres mexicanos, y familia mexicana, pero casi no me puedo considerar mexicana, ya que salí del país a los tres años nomas. Puede ser un poco cliché, pero me gusta considerarme una ciudadana del mundo, dado a que nunca he vivido en un país lo suficiente como para poder considerarme de una cierta nacionalidad.

Me encanta viajar y conocer diferentes culturas, puntos de vista, e idiosincrasias. No puedo decir cuál es el país que más me ha gustado de todos los que pude visitar, pero puedo decir que todos son hermosos de manera muy única. Me gusta la música clásica, el arte, y la historia, pero mi pasión son los idiomas. Soy cinéfila (amo el cine con pasión) desde mi infancia, y más de dos semanas sin ir al cine es un pecado.

Soy indecisa y desorganizada, pero soy paciente. Puedo llegar a decir muchas cosas sin pensar, y prestar demasiada atención a los detalles, pero me encanta escuchar. A veces no sé cómo ayudar, pero aprendí que un abrazo vale más que las mil palabras más elocuentes. Tengo una memoria tremenda, y seguramente algún día mi disco rígido va a explotar por falta de espacio.

He tenido migrañas, depresión, ansiedad, y un trastorno alimentario. Tengo escoliosis, y la cervical rectificada. Es fácil dejar que esto me empuje para abajo, y a veces cuesta más que otras, pero yo quiero un futuro feliz, y es eso lo que me motiva en los días difíciles.

Actualmente, estoy estudiando estudios internacionales, con un enfoque ruso (gracias Vitali… jaja) y ensañar inglés como segundo idioma. No soy fanática de la política, y por eso estudio estudios internacionales en vez de las relaciones internacionales. Quiero estudiar, quiero aprender, y quiero ayudar. Me encanta enseñar diferentes idiomas, y ver como todos tenemos diferentes maneras de aprender y procesar la información.

Somos una familia pequeña pero grande a la vez. Soy hija única, y de lado de mi mamá tengo solo dos tías y tres primos. Pero del lado mi papá, tengo cinco tíos, y cerca de 20 primos. Tengo una perra, llamada Teba. Es nuestra panzona peluda, y la fuente de las carcajadas en la casa. Amo a mi familia, y atesoro nuestros recuerdos de viaje y aprendizaje juntos, que siguen acumulándose.

He tenido el orgullo de ser la novia de Vitali para siete meses, y cada segundo vale más que el oro. Muy seguido, me pregunto cómo pude encontrar a un hombre tan bueno como él. Me encanta su risa, y verlo bailar y cantar. Él dice que no tiene talento musical, pero yo soy testigo de lo contrario. Es talentoso e inteligente. Sabe lo que quiere de su futuro, y me ha ayudado a ver lo que yo quiero del mío.

Vitali

En este espacio, se supone que Vitali iba a escribir una pequeña autobiografía, pero no quería, así que yo la escribí por él. Lo que uno hace por el amor, ¿no?

Vitali nació en Moscú, Rusia. Por el trabajo de sus padres se mudó a Buenos Aires, Argentina a los seis años. Tiene una hermana, y una sobrina, quienes también están en Buenos Aires. A pesar de que ha vivido en Argentina la mayor parte de su vida, sigue tratando de preservar su cultura y sus tradiciones. En su casa, todo es en ruso, y ahora, él me está ayudando a mejorar y entender el idioma y cultura. Vitali ha encontrado un equilibrio de amor entre el país de su nacimiento, y el país donde fue criado.

En términos de gustos, a Vitali le gusta la música latina, rusa, y electrónica. Le gusta bailar bachata y cuarteto. Le gusta la horticultura y tiene sueños de tener limoneros en su jardín. Le gustan las películas, pero no tanto como a mí, y sigo tratando en convertirlo en cinéfilo. Sabe cocinar muy bien, y cuando cocinamos juntos, nos la pasamos divirtiéndonos. Él juega tenis, y ahora está en el equipo de la universidad. Recientemente, recibió el premio por ser “jugador más valioso.”

En algunas cosas, lo que nos gusta es muy diferente, pero he aprendido a amar lo que él ama, y también a tratar de que ame lo que yo amo.

A Vitali le encanta la tecnología. Hemos tenido expediciones con sus drones, y veo que cada vez su talento mejora al manejarlos. Está estudiando ingeniería en software porque le encanta programar. También le encantan los negocios, y quiere poder empezar su propia empresa. Es muy bueno cuando hace lo que le apasiona, y me gusta decirle que puede cambiar el mundo con sus habilidades.

A los 19 años, sirvió una misión de dos años en Resistencia, al norte de Argentina. Vitali habla de su misión con mucha frecuencia, y cada vez que lo hace, siempre es con amor y cariño. Conoció a muchas personas, y cambió muchas vidas. Yo sé que una historia buena está en camino cuando empieza, “Porque en Chaco…”

Vitali es directo y sincero. No le gustan los engaños o las mentiras. Le gusta estar ocupado, y siempre he dicho que es ambicioso en el sentido que es emprendedor. Es perceptivo, y empático. A veces puede ser impaciente, y le gusta la crema de maní. Cuando no le parece algo, lo dice. Cuando ama a algo, también lo dice. Es un hombre que sabe lo que quiere de la vida, y se adhiere a un plan. A veces es un poco mucho terco (pero bueno…. Jaja). Ama a su familia, y siempre trata de ayudarlos. Es noble, y ama los abrazos.

Lo último que falta agregar, es que los dos somos miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, también conocida como la iglesia mormona. La iglesia ha sido una parte muy importante en nuestra vida, y la creencia en Dios ha sido importante desde nuestra niñez. Si gustarían saber más de esto, visiten www.mormon.org